ATHLETIC CLUB:Un día para olvidar

 
El Athletic Club ha perdido 2-3 ante el Betis. De Marcos y David López, de penalti, han logrado los goles rojiblancos, mientras que Beñat, Nacho y Salva Sevila, también de penalti, han marcado para el conjunto sevillano. El Real Betis ha sido superior, para serlo ha ejercido de buen equipo, pero también ha contado con demasiadas facilidades y ni siquiera han ayudado otros factores que a veces equilibran contiendas. Pese a todo, y pese a que mucha veces se nos olvida, como se trata de una actividad deportiva, hasta el último suspiro el equipo ha estado cerca de arañar algún punto. Eso sí, si otros días decíamos lo contrario, en lo que puede haber sido el peor partido de lo que llevamos de temporada debemos afirmar sin riesgo de confundirnos que, esta vez, los defectos propios, los méritos del rival y el resultado han coincidido.

La verdad es que en el imaginario colectivo rojiblanco el primer triunfo en Europa había hecho concebir esperanzas de que se inaugurara la suma de tres en tres en Liga, pero las victorias hay que ganarlas, nadie regala nada y al que le obsequias pone todas las manos disponibles para embolsarse cualquier amable donación.

En ese sentido, se puede decir que la suerte estaba echada para el cuarto de hora. El Betis se ha movido bien y además ha acertado a la mínima opción. La primera en el minuto 7 mediante lanzamiento de falta por parte de Beñat al lado del cancerbero. Lo de la cuña de la misma madera ha venido a nuestros pensamientos, si bien le honra el no haber celebrado el gol, aunque alegrarse por el éxito en el desempeño de tus tareas profesionales no debiera ser nunca objeto de escarnio. El Athletic ha seguido sin dar señales de vida y en el minuto 12 Nacho se ha recorrido toda la casa, de la puerta hasta la cocina, para marcar a placer el 0-2. Es evidente que podríamos centrarnos en que en el primer gol no hubo falta, que en el segundo el balón salió de banda o que con 2-3 Nacho volvió a incurrir en mano dentro del área, pero además de ser un lujo pedir que otros hagan a la perfección su trabajo cuando nuestro equipo no ha sabido hacer el suyo, sería ponerse una venda no en la herida, sino en los ojos.

A lo anterior y desde la inalterable premisa, que es norma de obligado cumplimiento en el mundo del fútbol, de que el espectador tiene derecho a expresar lo que siente, ayudar lo que se dice ayudar a un equipo que ha salido con el paso cambiado, no ayuda demasiado escuchar silbidos en el minuto 6 de juego. No es tampoco la primera vez en nuestra dilatada historia, ni será la última, pero ante esa situación el equipo ha tenido que buscar estímulo sólo en el pensamiento de que aún quedaba mucho tiempo y de que peor no se podía hacer.

Curiosamente, con la desventaja de dos goles es cuando el Athletic y la grada han logrado la mejor de las sintonías. En el juego
la cosa que no empeora mejora y desde el primer remate de Llorente en el 17, cabezazo a las manos de Casto, los rojiblancos han cogido al menos el mando del partido, aunque les faltaba por momentos fluidez. El propio Llorente ha intentado ceder en el área de cabeza a Muniain, Susaeta ha empezado a incordiar más por su banda pero sus pases no encontraba rematador en la ubicación ideal.

Para ese momento Gurpegi se ha retrasado y la primera línea defensiva era de tres, con Iraola y De Marcos más arriba por banda. Este último le ha dado trabajo a Casto en el 26 tras tiro raso desde fuera del área. El Athletic caminaba, que no era poco, pero la diferencia era que las pérdidas en parecido lugar por parte de uno y otro equipo acarreaban consecuencias diferentes. A los locales les costaba llegar con nitidez y a los visitantes les costaba acercarse sin hacer peligro del bueno. Así Santa Cruz ha enviado al palo el balón en el minuto 33, mientras Susaeta disparaba fuera poco después. Como decíamos ante el Espanyol, el partido roto no es algo que nos convenga en exceso, ya que convierte, por ejemplo, y no es exclusivo de ahora, un córner a favor en una contra letal del rival.

El Athletic, se intuye, era una moneda con dos caras diametralmente opuestas. En un momento a merced del Betis, al de poco con juego fácil, vertical y que hace pensar en mayores logros. Un juego rápido y punzante, como en la jugada del 1-2, de gran valor colectivo y culminada con un pase atrás de Susaeta que ha empujado finalmente a la red De Marcos. Empero, en vez de ir a mejor, el Athletic ha vuelto a tropezar en la misma piedra y se ha dejado llevar por la precipitación y los desajustes, oxígeno para un Betis que pese a hacerlo bien, se temía por momentos lo peor. Iraizoz ha salvado provisionalmente los muebles con su salida ante Pereira, pero el colegiado, quien ha completado un ejercicio casi tan desacertado como el de nuestro equipo, ha estimado penalti en un balón que se iría casi por la banda y que ha impactado en el brazo pegado al cuerpo (no podía ser tampoco de otro modo) de De Marcos. Lo que nos faltaba 1-3 al descanso.

Sin cambios. De jugadores, porque al menos el inicio del Athletic ha propiciado cierto atisbo de esperanza. Martínez de cabeza a las manos de Casto; gran oportunidad para Muniain en el minuto 50, cuyo disparo final forzado lo ha sacado con el pie Casto; Llorente ha superado a su par pero sin poder rematar a gusto; Iturraspe ha gozado de una magnífica opción, pero su remate se ha ido fuera y Llorente ha rematado fuera un pase de Muniain.

Y en un instante todo ha cambiado. De repente el Betis ha tenido opciones para golearnos de nuevo antes del cuarto de hora. Concretamente en tres minutos. Jefferson en el 57 ha rematado fuera a bocajarro, Roque no ha acertado sólo ante Iraizoz y en el 59 Pereira ha rematado al poste. Un panorama de locos.

Los cambios han puesto un poco de pausa al encuentro. David López ha reemplazado a Iturraspe y al de poco Igor Martínez a Gabilondo. A Amorebieta le han perdonado provisionalmente la segunda amarilla después de haberle mostrado un primera cuando menos rigurosa, mientras los de Mel pasaban el tiempo sin tanta aceleración y con una buena renta en el marcador.

La pausa, con todo, ha durado poco y las emociones no han escaseado en el último cuarto de hora. Todo a raíz de la doble amarilla vista por Mario y Muniain y posterior roja a Mario. El Athletic ha visto una vía y ha intentado explorarla. Casto ha hecho un paradón de antología a cabezazo de Llorente en el minuto 76, el colegiado no ha señalado en el área del Betis un penalti similar al de De Marcos y, para atemperar, Mel ha introducido a Amaya por Roque y a Matilla por Beñat, quien se ha marchado ovacionado.

Toquero por Gurpegi ha sido la última bala por parte de Bielsa. El equipo se ha ido arriba corriendo aún más riesgos, sí, era posible. Muñían no ha podido culminar con mejor disparo una jugada individual en el minuto 81 y cuatro después Chica ha tocado el balón con la mano dentro de su área. El penalti lo ha transformado David López y el Athletic se ha metido de nuevo en el lío. Y ahí de nuevo lo fácil se ha convertido en difícil con corazón, mucho y cabeza, poca, con solo un testarazo alto de Llorente por sumar en los diez minutos finales y un rival que ha vuelto a llegar n varias ocasiones a los dominios de Iraizoz. Y para empeorarlo todo, Amorebieta ha sido expulsado y no podrá jugar el miércoles a las 20:00 horas ante el Málaga.

Otro difícil compromiso para un equipo que no encuentra la regularidad en forma de velocidad de crucero y que hoy ha hecho quizá el peor partido de lo que llevamos de temporada. Pese a todo, además de lo visto en el césped, se palpa un ambiente enrarecido poco relacionado con la oscilante práctica deportiva y que, en nuestro seno, repetimos cíclicamente sin reparar en gastos. Tanto es así que ya a finales del siglo XVI avisaban con una frase que podría ser aplicable: “Lastategi zaarra eseki azkero gats da asedeiten” (Si prende el viejo pajar es difícil de apagar). Además de que el equipo deba jugar mejor y obtener resultados, el trabajo de bombero está en manos de todos y en todos los lugares. Lo uno no depende de lo otro, pero seguro que ayuda. Por de pronto, esperemos que el miércoles podamos ver las cosas de distinta manera.
Fuente:Athletic 

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