LEVANTE U.D: El Levante vendió muy cara su derrota en Málaga(1-0)

El partido concluyó con El Zhar tumbado sobre el suelo después de rozar el gol en la última secuencia de la confrontación frente al Málaga. El Zhar encontró un balón perdido en las inmediaciones del área blanquiazul en pleno acoso de la entidad granota. Su disparo silenció al feudo de La Rosaleda. Fue durante unas milésimas de segundo interminables. El atacante tensó su pierna e impactó con virulencia el cuero. No hab ía excesivo tiempo para mucho más. De hecho, el duelo ya no se reanudó. El esférico rozó la escuadra izquierda de la meta de Willy. El Zhar se derrumbó sobre el césped del exquisito coliseo malagueño como lo hizo el corazón del medio centenar de aficionados azulgranas que marcharon a Málaga. Quizás fue el fiel reflejo y la metáfora de un encuentro en el que el Levante vendió cara su derrota. Es posible que sea una de las lecturas que ofrece la confrontación; la escuadra de Juan Ignacio Martínez, orgullosa y corajuda, esgrimiendo las armas que le identifican, ofreció resistencia a un adversario mucho más poderoso. Al final fue suficiente el gol conseguido al unísono entre Ghezzal y Rondón.


No obstante, la acción, en su génesis, aparece repleta de interrogantes. La falta decretada por el colegiado parece cuanto menos dudosa. Pedro López capitaliza la jugada por raza y corazón, aunque el árbitro no mantuvo esa interpretación. Parece incuestionable que cada oponente llegó a la confrontación tratando de maximizar sus particularidades. El toque contra la velocidad. Dos maneras de entender la disciplina del fútbol se midieron sobre el inmejorable pasto de La Rosaleda con el cuarto puesto de la clasificación en liza. El Málaga cambió su registro para enfrentarse a la sociedad granota. Era un equipo altamente ofensivo. Si algo se esperaba del equipo de Pellegrini era una querencia casi absoluta a abrir los límites del campo al máximo para tratar de aprovechar la presencia continuada Isco y Joaquín. Por detrás Cazorla ejercía de amalgama con el balón pegado a sus botas. Ponía alma, esencia, norte y sentido al juego blanquiazul. Su presencia era constante aunque quizás el péndulo era Toulalan.
Por su parte, el Levante no engañó a nadie de los allí presentes. Sabedor del ascendente que tiene cuando conjuga con el cotragolpe, se guareció con sabiduría y paciencia sobre el balcón del área de Munúa en un intento por encontrar el momento más oportuno y la coyuntura para partir hacia la geografía contraria del terreno de juego a la velocidad del sonido. Y lo hizo con una salida armada y protagonizada en excusiva por Ghezzal. Fue una de esas jugadas que definen al actual Levante del ejercicio 2011-2012. El atacante cortó un ataque local, en el interior del área azulgrana, y se proyectó hacia el arco de Willy. Por el camino, y después de superar a distintos adversarios, conectó con Valdo. Ghezzal vio de cerca el rostro de la meta malacitano después de recorrer toda la superficie del campo. Ghezzal tumbó a un defensor, pero su disparo salió elevado.

En ocasiones, el balón puede llevar a engaños. La posesión en el capítulo inicial de la confrontación era propiedad casi exclusiva del Málaga. Pero esa actitud monopolista no se traducía en grandes agobios sobre la portería de Munúa. El cuero se posaba en el entorno del perímetro defensivo blaugrana, pero no había grandes sobresaltos. Con todo Munúa exhibió reflejos tras un potente disparo de Isco. Al Levante quizás le faltó en ese ciclo algo más de clarividencia para armar los temibles contragolpes que le caracterizan. Todo cambió con el gol de Rondón. El Málaga se echó dos metros atrás para tratar de imprimir velocidad a la contra. El Levante aceptó el desafío y marchó hacia los dominios de Caballero. Koné acarició el gol tras una colada por la banda izquierda. Cabral chocó con los reflejos de portero de balonmano del arquero local. Willy sacó una mano providencial en un mano a mano entre los dos argentinos y El Zhar cayó preso de la frustración. Para entonces el Levante sólo tenía vocación atacante con Valdo como lateral derecho tras el accidentado ingreso de Rubén desde el banquillo y con Ballesteros rondando por las cercanías de la portería blanquiazul.
Fuente:Levante U,D

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